Nuestro primer derecho, la vida

Nuestro primer derecho, la vida

Por: Martín Santiváñez Vivanco

Queridos amigos: este sábado 12 de marzo a las 3pm en la esquina de la avenida Javier Prado y la avenida Brasil se dará inicia a la MARCHA POR LA VIDA 2016. El movimiento pro vida ha crecido en el Perú hasta convertirse en un actor esencial en la esfera pública siendo un factor determinante para las elecciones que se avecinan. Uno de los grandes triunfos de este joven movimiento consiste en haber logrado colocar la defensa de la vida en la agenda política de todos los partidos.

En efecto, tanto los líderes políticos de verdad como los improvisados que siempre pululan en las elecciones peruanas han tenido que sentar una postura clara sobre el aborto y, en general, nuestra clase dirigente es consciente de hasta qué punto el pueblo peruano rechaza una extranjerizante cultura de la muerte. Sendas encuestas corroboran esta evidencia y aquellos candidatos que interpretan el hecho del gobierno como un nuevo contrato con todos los peruanos sabrán que una de las cláusulas más importantes de este pacto jurídico-político es el respeto a la vida desde la concepción.

El primer derecho es el derecho a vivir. Todos los derechos del ordenamiento jurídico se desprenden de este principio: sin vida no hay libertad (primum vita deinde libertas). El Derecho ordena la libertad porque presupone la vida. Mi maestro, el jurista Rafael Domingo Oslé sostiene que “por defender la industria del aborto se han manipulado cifras, se han creado argumentos falaces, se ha engañado a millones de jóvenes, se ha presionado a gobiernos e instituciones […] Y eso lo saben, mejor que nadie, quienes han estado involucrados en ello. Sobran testimonios”.

Para sepultar una sociedad abortista donde se pisotean los derechos humanos del más indefenso de los seres tenemos que salir a marchar, con firmeza, alegría y convicción. La marcha por la vida se enfrenta al relativismo evanescente y esa cultura de la muerte que tanto daño quiere hacerle al Perú. Amigos, este sábado, ¡todos vamos a marchar!