Carta de una mujer que abortó

Carta de una mujer que abortó

Estas líneas van dirigidas a mujeres y hombres, que al igual que yo lo hacía hace varios años, abrazaba el feminismo como un salvavidas que hacía que me sienta valorada y reconocida por la sociedad. Craso error. De qué me servía todo esto si yo misma no me reconocía ni valoraba por lo que era, si trataba a mi cuerpo como un objeto, el que me daba placer cuando yo quería. Como diría el recién conocido Jason (recién conocido por estar metido en esto y por ser la carnada para las chicas confundidas que sólo buscan una cara bonita) “una cosa es una relación y otra un buen polvo”.


El caso es que la única idea que tenía en la cabeza era estudiar, terminar mi carrera, trabajar, ser reconocida; porque de eso se trata la vida. No me quería casar, por el momento no quería tener hijos porque arruinaban mis planes, mis ideales. Y como todo en esa vida, las “relaciones” iban y venían. En una de esas relaciones, por cosas del “destino”, quedé embarazada. ¡Qué horror! ¡Cómo iba a truncar mi vida de esa manera!

Ante esta situación y convencida de que mi cuerpo es sólo mío y de nadie más y que yo tengo derecho a decidir sobre él, tomé una decisión: EL ABORTO. Con mucha rapidez encontré información, le pedí ayuda a una persona y en menos de un día estaba por hacerlo.

Estaba decidida totalmente de que era la mejor opción para mi vida, incluso en el mismo momento en que lo hacía. Todo cambia cuando lo has realizado, verlo ya afuera es como darte un balazo en el corazón, es como si una parte de ti se hubiera muerto. ¿Dónde se quedaron las frases bonitas de que ahora era libre para seguir haciendo lo que yo quería, para poder triunfar en la vida? ¿Dónde se quedó la frase de que como era “mi cuerpo” yo podía hacer con él lo que yo quisiera?

Definitivamente hice con mi cuerpo lo que yo quise, me desgarré en vida, lo usé, lo pisoteé, y lo peor aún me llevé de encuentro a una vida que no tenía la culpa de las decisiones que yo había tomado con MI VIDA porque lo único que hice fue quitarle SU VIDA.

Ahora, ¿qué es lo que soy? No soy la mujer soltera que cumplió sus metas sin que ningún obstáculo se interpusiera en su camino. Todo eso ha pasado a segundo plano cuando me doy cuenta que ahora SOY LA MADRE DE UN NIÑO MUERTO, al cual yo tuve la conciencia de MATAR.

Porque déjenme decirles que yo lo decidí, que yo lo busqué, y que a pesar de yo proclamar a los cuatro vientos de que con mi cuerpo yo hacía lo que yo quería, en el fondo sabía que dentro de mí había otro pequeño cuerpecito al cual yo no tenía ningún derecho y menos podía hacerle daño.

Hasta ahora sigo llorando su muerte después de varios años de haberlo hecho.

Chicas: no se dejen engañar, abortar te cambia la vida, te la marca, te mata en vida. Y es un peso que tendrás que cargar por el resto de tu vida. Porque como les decía: ABORTAR NO TE DESEMBARAZA, TE CONVIERTE EN LA MADRE DE UN NIÑO MUERTO.

Atte.

C.A.